{"id":111,"date":"2013-12-15T19:12:30","date_gmt":"2013-12-15T19:12:30","guid":{"rendered":"http:\/\/uptobe.es\/tierraspolares\/trineodeviento\/?page_id=111"},"modified":"2013-12-15T19:12:30","modified_gmt":"2013-12-15T19:12:30","slug":"travesia-de-groenlandia-2000","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/tierraspolares.es\/trineodeviento\/travesia-de-groenlandia-2000\/","title":{"rendered":"Traves\u00eda de Groenlandia 2000"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_606\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/tierraspolares.es\/\/tierraspolares\/trineodeviento\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/CatamaranM.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-606\" class=\"size-full wp-image-606\" alt=\"Pruebas del primer catamar\u00e1n e\u00f3lico, antes de la primera expedici\u00f3n a Groenlandia.\" src=\"http:\/\/tierraspolares.es\/\/tierraspolares\/trineodeviento\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/CatamaranM.jpg\" width=\"350\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/tierraspolares.es\/trineodeviento\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/CatamaranM.jpg 350w, https:\/\/tierraspolares.es\/trineodeviento\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/CatamaranM-300x204.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-606\" class=\"wp-caption-text\">Pruebas del primer catamar\u00e1n e\u00f3lico, antes de la primera expedici\u00f3n a Groenlandia.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">La primera prueba de fuego del Trineo de Viento tiene lugar en los primeros d\u00edas de agosto del a\u00f1o 2000, en <strong>una traves\u00eda de 600 kil\u00f3metros en Groenlandia, que sale de Nassarsuaq \u00a0y acaba en\u00a0Kangerlussuaq<\/strong>. La expedici\u00f3n, patrocinada por el programa &#8216;Al filo de lo Imposible&#8217;, durar\u00e1 10 d\u00edas y en ella participan dos equipos en otros tantos veh\u00edculos, entonces bautizados como &#8216;catamaranes polares&#8217;.<\/span><\/p>\n<p>Los cuatro miembros de la expedici\u00f3n (<strong>Ram\u00f3n Larramendi, Juan Manuel Naranjo, Juanito Oyarz\u00e1bal y Juan Vallejo<\/strong>) y todo el material son trasladados por un helic\u00f3ptero hasta el &#8216;inlandis&#8217;, a 2.800 metros de altitud. Cada catamar\u00e1n pesa unos 450 kilos y miden unos 450 cent\u00edmetros de largo por dos metros de ancho. Ya el primer d\u00eda, logran navegar a 30 km\/h, pero enseguida surgen problemas de rotura de las cometas y las cuerdas que sirven para manejarlas se convierten en aut\u00e9nticas mara\u00f1as. Los dos catamaranes se separan y tardan horas en encontrarse en mitad de una ventisca que les tiene parados tres d\u00edas, por lo que deciden viajar todos en un solo catamar\u00e1n para evitar nuevas separaciones.<\/p>\n<p>Pese a que continuamente tienen que parar para coser las cometas o desenredar las cuerdas, <strong>un fuerte viento direcci\u00f3n sur- norte les permite completar etapas de 60, 70 y de hasta 90 kil\u00f3metros al d\u00eda<\/strong> en un terreno que es muy plano, sin grandes grietas ni obst\u00e1culos. <strong>El \u00faltimo d\u00eda llegan a recorrer 160 kms en menos de 10 horas de navegaci\u00f3n<\/strong>, un aut\u00e9ntico vuelo que muestra sus posibilidades, pero tambi\u00e9n hace conscientes a los expedicionarios de los peligros que conlleva la velocidad.<\/p>\n<p>El viaje pone de manifiesto algunos de los problemas que no se hab\u00edan detectado en Canad\u00e1 y los Pirineos: que hay que mejorar la calidad de las cometas para que no se rasguen, que hay que evitar que \u00a0la posici\u00f3n del piloto puede acarrearle lesiones en la espalda dado el empuje del viento, que debe usarse la misma tienda que va sobre el trineo para dormir y que tanto el catamar\u00e1n como sus mandos deben ser m\u00e1s grandes, entre otros asuntos menores. Por todo ello, se decide cancelar la traves\u00eda a la Ant\u00e1rtida que ya rondaba en la cabeza de Larramendi y del equipo de &#8216;Al filo de lo Imposible&#8217; para ese mismo oto\u00f1o. Hay que desarrollar mejor la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Finalmente, los cuatro expedicionarios, 10 d\u00edas despu\u00e9s de su salida, son recogidos por un helic\u00f3ptero en\u00a0Kangerlussuaq, en la costa oeste de Groenlandia.<\/p>\n<p>En resumen, <strong>han recorrido los 600 kil\u00f3metros en 32 horas de viaje efectivas, una media de 20 kms\/hora<\/strong> que suponen toda una revoluci\u00f3n en el mundo de las\u00a0traves\u00edas polares, y con un r\u00e9cord nunca antes alcanzado: <strong>en una etapa de tres horas recorrieron 92 kil\u00f3metros<\/strong>.\u00a0\u00a0Adem\u00e1s, se ha demostrado que mientras uno de los tripulantes maneja las cometas, el otro puede descansar en la tienda que se coloca en la parte trasera del catamar\u00e1n. De esta manera, turn\u00e1ndose en la conducci\u00f3n del catamar\u00e1n se han podido hacer etapas largas cuando el viento soplaba en la direcci\u00f3n adecuada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera prueba de fuego del Trineo de Viento tiene lugar en los primeros d\u00edas de agosto del a\u00f1o 2000, en una traves\u00eda de 600 kil\u00f3metros en Groenlandia, que sale de Nassarsuaq \u00a0y acaba en\u00a0Kangerlussuaq. La expedici\u00f3n, patrocinada por el programa &#8216;Al filo de lo Imposible&#8217;, durar\u00e1 10 d\u00edas y en ella participan dos equipos en otros tantos veh\u00edculos, entonces bautizados como &#8216;catamaranes polares&#8217;. Los cuatro miembros de la expedici\u00f3n (Ram\u00f3n Larramendi, Juan Manuel Naranjo, Juanito Oyarz\u00e1bal y Juan Vallejo) y todo el material son trasladados por un helic\u00f3ptero hasta el &#8216;inlandis&#8217;, a 2.800 metros de altitud. Cada catamar\u00e1n pesa unos 450 kilos y miden unos 450 cent\u00edmetros de largo por dos metros de ancho. Ya el primer d\u00eda, logran navegar a 30 km\/h, pero enseguida surgen problemas de rotura de las cometas y las cuerdas que sirven para manejarlas se convierten en aut\u00e9nticas mara\u00f1as. Los dos catamaranes se separan y tardan horas en encontrarse en mitad de una ventisca que les tiene parados tres d\u00edas, por lo que deciden viajar todos en un solo catamar\u00e1n para evitar nuevas separaciones. 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