La Expedición SOS Arctic WindSled 2024 está en marcha. El padre de Aqa, una amiga inuit que participa en la expedición, nos advirtió antes de partir: «¡Sólo un loco se atrevería a subir al gran hielo!». Probablemente tiene razón, un poco de locura es el requisito para formar parte del equipo WindSled.
Mientras escribo este texto, me encuentro dentro de una tienda de campaña montada sobre un trineo. Montaremos en los próximos días el trineo en su versión definitiva, que será impulsado solo por grandes cometas, para partir hacia el norte durante unos 1.400 kilómetros.Nunatak significa, en lengua kaalalit, montaña rodeada de hielo. Después de una hora en barco desde Narsaq, ayer transportamos el material científico, algo de comida y nuestro equipo al campamento base de Nunatak, a unos 400 metros sobre el nivel del mar. Llegamos al frente glaciar Qaleralik, desembarcamos y continuamos a pie hasta llegar al inicio del glaciar. Kaleralik es el nombre indígena del fletán, un pez que alguna vez abundaba en esa zona, pero la población de fletán no es lo único que ha cambiado en esta zona.Hasta hace diez años, la franja de tierra que atravesamos seguía sepultada por decenas de metros de hielo milenario que se extendía unos kilómetros más dentro del fiordo.
Una vez llegado a la base, durante 8 o 9 horas nos encargamos de organizar la comida, el material, montar los módulos de Trineo de Viento.Los módulos son flexibles y puede adaptarse al terreno irregular del hielo. El vehículo eólico consta de cuatro trineos de madera con cuerdas de Kevlar y pequeños mosquetones. El padre de Aqa probablemente tenía razón, pero la sensación de majestuosidad que nos rodea es indescriptible.
Hay mucho trabajo, el clima es duro, los vientos casi cortan la piel, pero la belleza de la inmensidad blanca que nos rodea es increible.Enrico Gianoli miembro de la expedición SOS Arctic Windsled 2024.
Los proyectos científicos
La expedición mantiene su vertiente científica e investigadora, con cinco proyectos científicos: ‘Microairpolar’ (Universidad Autónoma de Madrid); ‘Monitoreo y detección de PFAS’ (Climate Change Institute, Universidad de Maine); ‘Pioneer’ (para el monitoreo aéreo de zonas remotas) de la Universidad Foscari de Venecia y el Instituto Italiano de Ciencias Polares. El proyecto español conjunto del Instituto Pirenaico de Ecología con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para analizar las impurezas de la nieve (carbono negro, polvo mineral y microplásticos) y el impulsado por el Instituto de Ciencias Polares de Bolonia para analizar muestras de nieve con el objetivo de identificar contaminantes emergentes y estudiar sus particularidades microbiológicas, como las bacterias adaptadas al frío.
El equipo
En esta nueva expedición el equipo está formado por científicos y exploradores de varias nacionalidades, entre ellos: italianos Roberto de Pieri (ingeniero especializado en energías renovables) y Enrico Gianoli (guía de montaña); el montañero y cámara español Felipe Ruiz, el montañero venezolano Marcus Tobía y Bo Kleffel, encargado de la logística.
Además, integran la expedición dos miembros groenlandeses, la arqueóloga Aka Simonsen y el explorador Jens Jacob Simonsen, que se encargará de la logística polar.
Carlos Pitarch, uno de los tripulantes del trineo en SOS Arctic 2022 y realizador de la película ‘Anori, inuit windsled’, coordinará también la logística al comienzo de la expedición, Paco Nadal periodista y comunicador español realizará por primera vez la cobertura mediática de la salida.


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