El equipo del Proyecto Trineo de Viento lo componen Ramón Larramendi, que fue su promotor; el geólogo y piloto Juan Manuel Viu, el productor Javier Selva, el experto en energías renovables Ignacio Oficialdegui y el bioquímico Juan Pablo Albar.
A ellos, se unen en las expediciones otros científicos y técnicos que ayudan a que el Trineo de Viento continúe avanzando, con el objetivo de convertirse en un instrumento vanguardista para el desarrollo de la ciencia española en las regiones polares.

En 1985, con 19 años, puso a prueba su fortaleza en una travesía con esquís de los Pirineos, junto con compañeros del colegio. Fue el inicio de la aventura que continuaría ese mismo año, ya en las tierras heladas del norte de Europa. Larramendi y un grupo de amigos organizaron una travesía por Islandia de 400 kilómetros con el mismo sistema, para la lograron conseguir una subvención de 400.000 pesetas del Ayuntamiento de Madrid. Aquella primera experiencia internacional fue un gran éxito y gracias a ella, los jóvenes ganaron en 1986 el premio Nescafé «Tu aventura vale un millón” y otro de Antena 3.
El dinero enseguida se invirtió en un nuevo destino, aún más ambicioso, aún más al límite para un grupo que rozaba la veintena: la primera travesía española del casquete polar de Groenlandia con esquís, en 1986: la Expedición TransGroenlandia. Fueron 55 días de travesía en los que recorrieron 700 kilómetros.
Los años siguientes, sin poder parar ya, seguiría superando nuevos retos: en 1988, hizo la primera circunnavegación mundial de la Península Ibérica en kayak, 3.500 kilómetros en solo 108 días. Y al año siguiente, recorrió la costa de Noruega, de norte a sur, otros 2.500 kilómetros en kayak que hizo en 85 días. Nunca antes ningún español había hecho algo parecido.
Pero el primer gran hito histórico de Larramendi llegó con la Expedición Circumpolar Mapfre. Durante tres largos años (1990-1993) el explorador recorrió 14.000 kilómetros utilizando solamente trineo de perros y kayak. Viajó desde Groenlandia hasta Alaska. Es el más importante viaje de exploración geográfica español del S.XX. Aquella travesía, que sería publicada en la revista National Geographic, le consagró como gran explorador a nivel mundial. Tenía sólo 25 años cuando alcanzó el Polo Norte geo-magnético.
En aquel largo viaje, tuvo la ocasión de convivir con los inuit. De ellos aprendió muchas de sus costumbre, su idioma y también la construcción de trineos de perros al modo tradicional. Fue una experiencia vital intensa que le acercó a la cultura de un pueblo que vive en condiciones extremas y que le consagró como el gran experto español en la exploración de las regiones polares. En los años siguientes pasaría largas estancias en la aislada región de Thule, al norte de Groenlandia. De hecho, es autor de uno de los mejores libros en castellano que se han escrito sobre los inuit: Esquimales (Mapfre).
También participaría como coautor de ‘Tres años a través del Ártico», editado por Desnivel. Tras su larga travesía comenzó a colaborar con el programa de RTVE ‘Al filo de lo imposible’. Con ellos participaría como cámara, en 1998, en otro viaje épico en el que alcanzaron el Polo Norte magnético sobre esquís. Al año siguiente, con el mismo programa, llegarían al Polo Norte geográfico, en una dura travesía a pie que duró 60 días y en la que tuvieron que soportar temperaturas de 50 grados bajo cero. Un viaje que recordará como uno de los más duros de su vida, y en el que estuvo a punto de perderla en el agua helada. Ambas expediciones fueron cívico-militares, en colaboración con la EMMOE, (Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales de Jaca).
Ese mismo año empieza a desarrollar su proyecto de diseñar un trineo que sea capaz de moverse impulsado por el viento en las superficies heladas de la Tierra. Es el primer vehículo polar movido por energías renovables, que bautiza como ‘catamarán polar’. En el año 2000, lo pruebas en Canadá y en Groenlandia, donde se graban 600 kilómetros de travesía con ‘Al filo de lo Imposible’.
Tras estos primeros ‘ensayos’ exitosos, en el 2001, junto con el explorador José Manuel Naranjo, organiza otro nuevo viaje a la gran isla de hielo: la Expedición Trans-Groenlandia, en la que recorrerían 2.225 kilómetros en sólo 32 días, sin necesidad de apoyo externo y sin haber dejado antes depósitos previos de suministros. En esa travesía, Larramendi y Naranjo lograron batir el recórd de distancia recorrida en un sólo día en toda la historia de la exploración polar. La hazaña sería galardonada con el Premio Viaje del Año de la Sociedad Geográfica Española de 2001.
En los años siguientes, realiza nuevas expediciones con su vehículo en el interior de Groenlandia, de norte a sur y de este a oeste, hasta llega el deseado salto a la Antártida. Gracias al apoyo de Mapfre, Acciona y Televisión Española, organiza la Primera Expedición Transantártica 2005-06, 4.500 kilómetros en 63 días. Por primera vez en la historia, su equipo alcanza el el Polo Sur de Inaccesibilidad, es decir, el punto de mas difícil acceso del continente antártico, y por tanto del planeta.
La siguiente gran aventura será la Expedición Acciona Antártica Windpowered 2011-2012, patrocinada por Acciona, en la que Larramendi y sus compañeros atraviesan de lado a lado el continente, 3.500 kilómetros impulsados por el viento. Es la primera expedición del explorador en la que se realizan experimentos científicos. Este viaje también sería premiado por la Sociedad Geográfica Española en 2012, en la categoría de Empresa.
En 2014, regresa a Groenlandia con el Trineo de Viento y realiza la Primera Circunnavegación de Groenlandia con un vehículo eólico, recorriendo más de 4.300 kilómetros en una expedición que es un reto geográfico, pero en el que también hay un componente científico, con la colaboración del IPE (CSIC). En 2016, con su equipo logra alcanzar la Cumbre de Hielo de Groenlandia . Y en 2017, realiza la primera expedición 100% científica: Río de Hielo Groenlandia 2017.
Además de explorador, desde 1997, dirige la agencia de viajes Tierras Polares, de la que es fundador, para hacer partícipes a los viajeros de todo el mundo de la belleza de las regiones polares que tan bien conoce. Tiene su sede en Qassiarsuk, al sur de Groenlandia, isla en la que vive varios meses al año.
Además de los premios mencionados de la Sociedad Geográfica Española, tiene el Premio Internacional Hazaña deportiva organizado por MARCA, Premio de la Sociedad Astronómica y Geográfica de Ciudad Real (SAGCR), de la que es miembro de Honor, así como otros de las Jornadas de Aventura y Montaña de la Comunidad de Madrid.
LIBROS:
Tres años a través del Ártico (Desnivel, 1993) junto con Manuel Olivera, Antonio Martínez, Rafael Peche. El relato de la Expedición Circumpolar Mapfre. 14 000 Km. en trineo de perros y kayak desde Groenlandia hasta Alaska.
Esquimales (Mapfre, 1991). Un estudio antropológico del mundo esquimal, la Prehistoria, la vida antes del contacto con los europeos, historia del contacto y situación actual en Groenlandia, Canadá y Alaska.

Si algo define a Javier Selva es su capacidad para inciar aventuras. De origen castellano, desde muy joven decidió que lo suyo era dedicarse a retratar las bellezas del mundo. Así que se hizo fotógrafo y viajero, un perfil que acompaña de abundantes dosis de emprendedor de proyectos enraizados con la tierra.
Licenciado en Sociología y con estudios de Geografía e Historia, comenzó a conocer el planeta en un viaje a Escocia en 1983, y desde entonces le ha dado varias vueltas, de Papúa Nueva Guinea a Alaska, del Himalaya a los Andes de Perú y muchos otros destinos que han dado lugar a grandes documentales. Entre ellos, ‘Alaska: Monte Logan», «Desde Rusia con amor: primera ascensión nacional al Khan Tengri», «Isla de Baffin: El descubrimiento del frío», «Expedición Castellano-Manchega: Tibet 97», «Historia de una ilusión: Himalaya de la India», «Sueños Árticos» y «Península Antártica».
Es fundador y director de la productora Selva Producciones, especializada en producciones para el mundo de la publicidad y la empresa, pero que también produce cine y televisión, así como otros servicios.
Selva, de espíritu inquieto, tiene un amplio currículo como expedicionario. En África ha estado en el Alto Atlas, el Kilimanajaro, Monte Kenia y Punta Lenana; estuvo también en la Primera Travesía en el Monte Newton (Islas Spitzbergen de Noruega) en 1987, en el Monte Logan (Alaska) en 1990, en la Travesía invernal del Parque Nacional de Stora Sjöfallets (Laponia) en 1997, en la Circunvalación de Islandia en 1996, en la primera ascención al Nunatak Laputaanuik de Groenlandia en 2004, en las primeras subidas nacionales a los montes Tenant, Scott y Monte Shackelton de la Penínsul aAntártica en 2001. Y al año siguiente viajaría a la Península de Kamchatka para subir al Volcán Kliuchevskoi, también en la primera travesía nacional.
Con Ramón Larramendi, participó en la Expedición Acciona Windpowered Antártida, en 2011-2012, donde fue el responsable de todas las imágenes que han dado la vuelta al mundo.
Pero además de explorar con sus pies y su cámara los lugares más recónditos, Javier Selva su interés por la conservación y el medio ambiente le ha llevado a crear la empresa DeDiMa, que ofrece desarrollos digitales para la preservación de la naturaleza (detección de incendios, realidad aumentada, sistemas de información geográfica, etc).
Asimismo es el promotor del proyecto LA MIRADA GENEROSA, una iniciativa para el desarrollo rural a través de las nuevas tecnologías y las energías renovables, que tiene su eje en torno a la recuperación de un molino en un municipio del Pirineo aragonés. Allí mismo, se ha involucrado en la recuperación de cultivos tradicionales que están en extinción.
Es miembro de la Sociedad Geográfica Española.

El bioquímico Juan Pablo Albar nació muy lejos de la montaña y de los hielos, en una ciudad junto a la extensa vega de un río: Aranjuez (Madrid) pero todo indica que su afición por la aventura ha corrido paralela a su pasión por la investigación científica. Falleció, repentinamente, el 21 de julio de 2014.
Albar se licenció en Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, en 1975, institución a la que siguió ligado hasta culminar su doctorado, cinco años más tarde. Comenzó entonces una carrera investigadora en la industria farmacéutica nacional y multinacional que no ha dejado desde entonces. Como tantos, y tras mucho trabajo y mucho esfuerzo, en 2004 consiguió una plaza de Investigador Científico en el Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la mayor institución de España en la materia. Allí fue director del proyecto ProteoRed-ISCIII.
Montañero de afición, comenzó subiendo a montañas pirenaicas ( Monte Perdido, Aneto, Marboré, Astazu, Taillón, Posset, La Munia, Cotiella, Midi dOssau, Pic Pallas, Gran Facha, Ballaitus, entre otros picos), de Gredos, la Penibética y también en Picos de Europa, para más tarde viajar hasta los Alpes, el Cáucaso (Elbruz,) los Andes, donde subió el Nevado Urus, el Ishinca, Huascarán, Nevado Sajama, Huayna Potosí, en África al Kilimanjaro, y en Asia el Chapaev y Khan Tengri en el Tian Shan, Lenin en el Pamir y Muztagh Ata en el Kungur.
Mientras iba de aquí para allá con la mochila al hombro, comenzó a trabajar como investigador en diferentes compañías, como el Instituto Llorente, Invesgen, en la compañía Pharmacía Upjhon y en el Institut Voor Antropogenética de Leiden, hasta que en 2004 consiguió la plaza de investigador en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, donde continúa. En la actualidad, es director del Instituto Nacional de Proteómica y miembro del consejo de dirección de la Human Proteome Organization (HUPO).
Su trabajo científico se centra en el proyecto Proteoma Humano, ambicioso reto que pretende conseguir el mapa de las proteínas humanas en su contexto biológico, de forma que la comunidad científica tenga nuevas herramientas para optimizar el diseño de sus experimentos de una forma análoga a como lo hizo el proyecto Genoma Humano y desarrollar así nuevos métodos de diagnóstico, prevención y tratamiento útiles para la curación de enfermedades y mejora de la salud humana. En España, el grupo que dirige Albar se encarga de coordinar este proyecto en el contexto de la Plataforma en Red de Proteómica del Instituto de Salud Carlos III, ProteoRed-ISCIII.
Su vinculación con el proyecto Trineo Polar de Larramendi vino de la mano de Javier Selva, unos meses antes de la salida de la expedición Acciona Antártica Windpowered. Así lo explica: «No había tiempo para proponer un proyecto al CSIC o al Plan Nacional de I+D, pero urgía tomar una decisión que supondría poner en escena una convergencia de actividades personales que siempre habían discurrido por planos muy distintos, una expedición irrepetible que enlazada la montaña con un proyecto exploratorio 100% pionero que implicaba una logística eco-eficiente, que enlazaba con mi pasado como uno de los co-fundadores de la revista El Ecologista a finales de los 70).
Albar logró organizar la implicación de tres proyectos cuyos investigadores principales estaban en el Instituto de Glaciología y Geofísica del CRNS de Grenoble, en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC en Barcelona y en la Universidad Autónoma de Madrid para tomar muestras de hielos y aire a lo largo de nuestro trayecto. Durante la expedición, se responsabilizó de la implementación de la toma de muestras para los proyectos científicos, el uso de los dispositivos que llevaba la expedición y la entrega de las muestras a los responsables de los proyectos en destino.
Dos meses y medio después de su regreso, organizó también una jornada-encuentro en el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) sobre la investigación en la Antártida con la participación de los responsables de los proyectos y de la logística del viaje. «Entendí desde el primer momento que se requería mi presencia en la expedición en mi condición de científico al que se le demandaba un espíritu aventurero propio de los exploradores pioneros al Polo aunque obviamente en un contexto instrumental mucho más suave», señalaba Albar a este portal del Trineo de Viento.

El científico norteamericano Jason Eric Box, es hoy una de los más reconocidos científicos en investigaciones sobre el cambio climático a nivel mundial. Profesor de Glaciología en el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, cuenta en su haber con más de 60 publicaciones relacionadas con la interacciones entre el clima y el hielo. Durante cinco años (2008-2012) el autor principal de la sección dedicada a Groenlandia en el informe anual «State of the Climate» de la NOAA del informe climático y fue también uno de los autores del cuarto informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), publicado en 2007, colaborando con muchos otros científicos en el Nobel de la Paz que consiguió el Panel ese mismo año.
Después de trabajar durante 10 años (2002-2012) en Byrd Polar Research Center de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos), Box se trasladó a Dinamarca, como profesor de Climatología y Geografía, donde continúa.
Desde 1994, ha realizado más de 20 expediciones a Groenlandia, pasando en total más de un año de su vida sobre el hielo de la isla ártica. Entre sus múltiples proyectos se encuentra el Dark Snow Project, el primero en la historia que ha conseguido financiación pública por donaciones a través de internet para financiar una expedición al Ártico con el objetivo de investigar el deshielo y sensibilizar sobre el impacto de los gases de efecto invernadero generados por el ser humano. En este viaje, en 2014, descubrió sorprendentes zonas de hielo negro
Box es, además, uno de los miembros del equipo de trabajo de campo del proyecto Extreme ice Survey del fotoperiodista James Balong, que documenta el cambio climático a través de las transformaciones en los glaciares de todo el mundo, con ese mismo afán científico y divulgativo.
Además, es ex presidente del grupo sobre la Criosfera en la American Geophysical Union, de la que es miembro.
Thomas Painter, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA ha dicho de él que «tiene una cualidad muy importante como científico» y es que «está dispuesto a decir cosas locas y empujar los límites de la sabiduría convencional».

