La Expedición del Trineo de Viento al norte de Groenlandia 2026 ha concluido con éxito tras varias semanas de operaciones en el casquete glaciar de Groenlandia. Liderado por el explorador polar Ramón Larramendi, el equipo internacional estuvo integrado por Antonio Mangia, Jens Jacob «JJ» Simonsen, Bendt-Poul Jensen, Clotaire Berthelot y Patrick Peters. La expedición combinó exploración, logística, pruebas tecnológicas e investigación científica. Si bien las condiciones meteorológicas adversas, la nieve profunda y los retrasos administrativos obligaron al equipo a adaptar sus planes iniciales, la expedición logró con éxito varios objetivos importantes y aportó valiosas enseñanzas para el desarrollo futuro del proyecto del Trineo de Viento.
Paso 1 – Llegar al hielo sin helicópteros
El primer objetivo de la expedición era demostrar que se podía acceder a la capa de hielo de Groenlandia sin depender de helicópteros. Por primera vez en la historia del Trineo de Viento, el equipo logró llegar al hielo marino utilizando un hidrocóptero experimental capaz de operar tanto en aguas abiertas como sobre hielo marino inestable. Esta solución innovadora permitió a la expedición transportar personal y equipo hasta el borde de la capa de hielo, evitando al mismo tiempo los elevados costes, la complejidad logística y el impacto medioambiental asociados a las operaciones con helicópteros. Este logro supone un avance importante en el desarrollo de expediciones polares más sostenibles y autónomas.
Paso 2 – Abrir una ruta segura hacia la capa de hielo
Una vez en el hielo marino, el siguiente desafío consistía en establecer una ruta segura hacia el interior de la capa de hielo de Groenlandia. Utilizando motos de nieve y un radar de penetración terrestre operado por Clotaire Berthelot, el equipo exploró minuciosamente la ruta de ascenso por el glaciar. El georradar resultó fundamental para detectar grietas ocultas y garantizar un paso seguro a través de un terreno potencialmente peligroso. Tras un ascenso exigente, la expedición llegó con éxito al depósito situado a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, validando así una nueva ruta de acceso a la capa de hielo. Sin embargo, las operaciones se vieron considerablemente afectadas por la larga espera para obtener los permisos definitivos. Entre el 11 y el 21 de mayo, el equipo permaneció en el campamento base a la espera de autorización para continuar. Estos diez días perdidos, debidos a trámites administrativos y burocracia, desempeñarían más tarde un papel importante en las decisiones estratégicas tomadas durante la expedición.
Paso 3 – Preparación y pruebas del Windsled más pesado jamás construido
Tras llegar al campamento del Trineo de Viento y recuperar el depósito situado a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, la expedición entró en su fase logística más exigente: el montaje y la preparación del Trineo de Viento para la travesía. Uno de los objetivos clave de la expedición de 2026 era probar un modelo operativo totalmente autónomo. A diferencia de expediciones anteriores, una de las motos de nieve acompañaría al equipo durante todo el trayecto como parte de la carga, ofreciendo una posible capacidad de autorrescate en caso necesario. Esta decisión transformó la logística de la expedición. El Trineo de Viento debía transportar más peso que nunca, superando las tres toneladas de equipamiento, suministros, estructuras, combustible para la moto de nieve, sistemas de seguridad y material de expedición. Durante varios días de intenso trabajo, con fuertes vientos, nevadas y temperaturas a menudo inferiores a -15 °C, el equipo ensambló los cuatro módulos del Trineo: la tienda locomotora, la plataforma de carga, el módulo dormitorio y el trineo para la moto de nieve. Una vez finalizado el montaje, una serie de pruebas de navegación y remolque confirmó que el vehículo estaba listo para iniciar la travesía. La expedición estaba ya preparada para poner a prueba tanto el Trineo como el nuevo concepto de logística autónoma.
Paso 4 – Alcanzando los límites operativos del Trineo de Viento
Otro objetivo importante era repetir y validar aún más la ruta abierta con éxito durante la expedición de 2025. La travesía comenzó, pero las condiciones resultaron rápidamente excepcionalmente difíciles. Las altas temperaturas ablandaron la nieve, creando superficies profundas y húmedas que aumentaron drásticamente la resistencia. Al mismo tiempo, los vientos persistentes empujaban el Trineo hacia el norte, mientras que el equipo necesitaba avanzar hacia el este. A pesar de las condiciones meteorológicas adversas, la nieve profunda y las dificultades de arrastrar más de tres toneladas a través del casquete polar, la expedición logró recorrer aproximadamente 150 kilómetros. La experiencia aportó uno de los resultados más importantes de toda la expedición: tras más de dos décadas de desarrollo y continuos aumentos en la capacidad de carga, el equipo identificó los límites operativos actuales del Trieno en condiciones de carga extrema y nieve profunda. Ante el retraso de diez días provocado por problemas con los permisos y unos pronósticos meteorológicos cada vez más desfavorables, el jefe de la expedición, Ramón Larramendi, evaluó detenidamente la situación y decidió no seguir repitiendo una ruta que ya se había abierto con éxito durante la expedición de 2025. En su lugar, el equipo centró su atención en otro objetivo clave del proyecto: probar una estrategia de autorrescate totalmente autónoma y validar la capacidad de regresar desde el casquete glaciar hasta Upernavik por sus propios medios, abriendo y adaptando una ruta de descenso en las condiciones de deshielo propias del final de la temporada.
Paso 5 – Descenso autónomo y regreso a Upernavik
La fase final de la expedición se centró en probar una estrategia de autorrescate totalmente autónoma desde el casquete glaciar de Groenlandia. Utilizando la moto de nieve transportada durante toda la expedición, el equipo inició el viaje de regreso, abriendo y validando una nueva ruta de descenso desde el casquete glaciar hasta la costa. A medida que las condiciones cambiaban con el avance de las jornadas, la ruta tuvo que adaptarse continuamente para garantizar un paso seguro. El descenso se completó con éxito, demostrando la viabilidad de la evacuación y la logística autónomas en una de las regiones más remotas de Groenlandia. Una vez de vuelta en la costa, el equipo completó la etapa final del viaje utilizando el hidrocóptero y regresó con éxito a Upernavik. Este logro validó uno de los objetivos logísticos más importantes de la expedición: demostrar que una expedición con el Trineo de Viento puede acceder al casquete glaciar, operar de forma independiente y regresar con seguridad por sus propios medios, sin depender de apoyo externo.
Conclusiones: Un nuevo nivel de autonomía para las expediciones polares
Aunque se modificó uno de los objetivos originales de la travesía, la Expedición del Trineo de Viento por Norte de Groenlandia 2026 alcanzó con éxito sus metas logísticas más innovadoras. La expedición demostró que es posible acceder al casquete glaciar de Groenlandia sin helicópteros, validó una nueva ruta de ascenso utilizando tecnología de georradar, probó el Trineo de Viento más pesado jamás ensamblado, identificó importantes límites operativos para futuros desarrollos y completó con éxito una operación de autorrescate totalmente autónoma desde el casquete glaciar hasta Upernavik. Más importante aún, la expedición demostró la viabilidad de un nuevo modelo de exploración polar basado en la autonomía, la sostenibilidad y la autosuficiencia logística. Para el proyecto del Trineo de Viento, esta expedición marca un paso significativo hacia el futuro de la exploración polar y la logística científica de cero emisiones en el Ártico.


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