La presentación oficial de la expedición Trineo de Viento Antártida 2026-2027 ha sido un éxito. Antes de que comenzara ya hubo que añadir sillas al salón de actos de la Residencia de Estudiantes del CSIC, elegido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para el evento, celebrado este 7 de octubre de 2026. Todos querían escuchar a las autoridades y a los expedicionarios, que daban a conocer los principales
datos de la pionera ruta científica en la que se van a embarcar.
Rodeados de parte de la comunidad científica, una parte importante de ella implicada en la misma expedición, el secretario de Estado Juan Cruz Cigudosa y la secretaria general de Investigación y presidenta del Comité Polar Español, Eva Ortega, fueron así los responsables de dar la ‘salida’ oficial a una campaña científica que, como destacaba Ortega, coincide con un aniversario especial: se cumplen los 40 años de la primera campaña antártica que tuvo este país en tan lejano continente y se hace dando un gran paso: explorar el interior del continente con una travesía de 3.400 kilómetros en la que se lleva material científico para recabar datos para 16 proyectos científicos, casi todos españoles, pero también algunos internacionales.
El acto consistió en una mesa redonda en la que la periodista Pampa Molina, directora y coordinadora del Science Media Centre España (SMC) dio pie a que Ramón Larramendi, líder de Trineo de Viento Antártida 2026-2027, explicara el origen de este vehículo, desde su primera gran Expedición Circumpolar (entre 1990-1993), una aventura en la que recorrió 14.000 km desde Groenlandia hasta Alaska sin motores. Entonces, comentó, conoció las ventajas de saber utilizar la sabiduría ancestral de los inuit con las posibilidades de la tecnología. El resultado: un sofisticado laboratorio móvil sobre rieles de madera que se mueve por los desiertos de hielo gracias a la energía eólica (con cometas) y que funciona gracias a la energía fotovoltaica. Emisiones cero para una ciencia polar eficiente y eficaz, como se ha demostrado en los 28.000 kilómetros ya recorridos.
El secretario de Estado, Juan Cruz Cigudosa, tomó la palabra para poner en valor el hito que supone una travesía cuyo presupuesto, 500.000 euros, es sorprendemente económico si se compara con expediciones científicas motorizadas de otros países -y se hacen pocas- en las que tienen que llevar miles de litros de combustible (hasta 170.000 en una de las más recientes) para grandes vehículos, e incluso con menos proyectos implicados. “Se va a hacer sin huella ambiental, y eso es un tema de coherencia porque vamos a ver el estado del hielo, cómo se comporta el sol allí, se va a comprobar cómo se puede vivir en condiciones extremas, como las que puede haber en la Luna o Marte, y todo ello en una estructura que no contamina. Estamos cambiando el paradigma con decisiones que van a perdurar como una aportación muy relevante a la ciencia mundial. Se puede hacer ciencia de frontera y con impacto ambiental nulo”. En similares términos se expresaba la presidenta del Comité Polar, quien recordaba que por primera vez esta campaña antártica habrá ciencia española de un programa oficial en las islas (las dos bases) y atravesando el interior del continente de hielo.
El expedicionario Hilo Moreno, por su parte, fue el encargado de explicar el desafío científico que supondrá poner en marcha 16 proyectos para los participantes: “Ya ha habido mucho trabajo previo con los investigadores para desarrollar los equipos que llevamos y que no les afecte el frío o impactos. Luego, durante la expedición, como novedad en esta expedición, está el hecho de que debemos parar exactamente en lugares concretos para los proyectos. Por eso los dividimos en tres partes: cinco estarán activos las 24 horas recogiendo datos; otros tres serán intermitentes, cada tres o cuatro días; y por ultimo tenemos cinco paradas, que llamamos estaciones, en las que tomaremos muestras o haremos sondeos para otros ocho proyectos”.
A Javier Selva le tocó contar la parte más humana de lo que puede ser la convivencia en aislamiento. “Esto nos pone en primera línea de la ciencia polar que aporta a España. Ahora contamos con investigaciones de los vientos y tecnologías de comunicación que antes no existían y que permiten hacer estas expediciones, pero
incluso así nuestra presencia allí, aislados, conviviendo casi tres meses, será un experimento que completa el conocimiento para este tipo de viajes”.
Pampa Molina les pidió a todos que expresaran un deseo de cara a lo que se va a emprender, y todos coincidieron en que lo más importante es que la expedición acabe bien y, sobre todo, que vuelvan sin problemas y con los objetivos cumplidos. “Es el principio de un nuevo futuro y solo les deseo mucha suerte”, señalaba Ortega.
Fueron muchos los organismos científicos que participan y tienen personal en Madrid que quisieron estar presentes en el evento. También los medios de comunicación que no quisieron perderse la oportunidad de tener a tres de los cuatro expedicionarios cerca y, además, poder charlar con quienes han dejado sus proyectos de investigación a bordo de esta expedición única. Además, estuvo la presidenta del CSIC, Eloísa del
Pino, y otras personalidades de la ciencia polar.
A partir de ahora, ya sólo queda rematar los detalles antes de la partida el próximo día 18 de octubre… y luego hay que seguir de cerca su diario a través de esta página web.
Esta expedición, que estará liderada por el explorador polar español Ramón Larramendi y contará con la participación de otros tres especialistas: Hilo Moreno, Mariusz Potocki y Javier Selva.


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