3.024.000 segundos con Juan Pablo Albar en la Antártida

3.024.000 segundos con Juan Pablo Albar en la Antártida

Acto de homenaje al científico Juan Pablo Albar, miembro del equipo del Trineo de Viento en la expedición Acciona Antártica 2011-2012.

«La muerte de Juan Pablo Albar fue como un portazo en la vida. Y dejó atrás una habitación llena de recuerdos, de anécdotas, de personas. Juntos pasamos 3.024.000 segundos, en la expedición Acciona Antártida. No me equivoqué al elegirle como miembro del equipo. Pasamos 40 días en cuatro metros cuadrados. Él era el científico organizado, yo todo lo contrario. Y discutíamos, lo que sorprendía a Ramón Larramendi y a Ignacio Oficialdegui, los otros miembros de la expedición, pero esas fricciones eran síntomas del cariño que nos unía». Con estas palabras el fotógrafo y expedicionario  Javier Selva, miembro del equipo del Trineo de Viento rindió ayer su personal homenaje al científico y explorador español, fallecido el pasado 19 de julio de 2014.

Javier Selva, en el acto de homenaje a Juan Pablo Albar.

Javier Selva, en el acto de homenaje a Juan Pablo Albar.

 

Su intervención tuvo lugar durante el acto ‘In Memoriam’ organizado por el Centro Nacional de Biotecnología (CNB), un acto al que acudió la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela; el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, la directora del CNB, Carmen Castresana y muchos compañeros, colegas, amigos y familiares que quisieron así recordar a uno de los más destacados bioquímicos del país, además de montañero, explorador y, sobre todo, compañero.

El salón de actos rebosaba. La primera en intervenir fue Carmen Vela, que destacó la valía científica de Albar, que fue capaz de poner la proteómica española (el estudio de las proteínas humanas) en el panorama internacional. También  destacó su relevancia científica Lora-Tamayo y la directora del CNB, donde investigó los últimos años.

salon

Pero fue la segunda parte del acto el más emotivo, el que más supo describir su carácter, sus inquietudes, su «entusiasmo por la vida», como destacó el investigador Alberto Paraleda, que trabajó con él muchos años. «»Era un hombre de acción, de los que querían dejar huella. El primer rasgo de su personalidad era el entusiasmo por todo lo que hacía. Y no excluía a nadie con un buen proyecto, era un líder natural, incapaz de decir no a cualquier colaboración o idea. Quería participar en todo, y al final convencía a todo el equipo con su poder de comunicación, y lo hacía en charlas interminables», dijo Paraleda.

También intervino Miguel Torres Sánchez, investigador y director de departamento en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, uno de sus amigos personales; su también colega y amigo José A. López de Castro (Fundación Jiménez Díaz), Cristóbal Belda (Instituto de Salud Carlos III) y Concha Gil (Universidad Complutense), que hizo un resumen de sus hitos en el ámbito del Proteoma Humano, ese mapa de las proteínas en el que Albar embarcó a investigadores de este país y por el que peleó para que no sucumbiera con los recortes de la crisis económica.

Albar, gran montañero, desde que lo conoció, siempre defendió el proyecto Trineo de Viento, al entender y defender que se puede investigar sin contaminar. Por ello, aunque no participó en la última expedición a Groenlandia, la pasada primavera, estuvo en su presentación como un miembro más del equipo y hasta pocos días antes de su fallecimiento, fue portavoz científico de los expedicionarios en los medios de comunicación que lo requerían.