ROSA M. TRISTÁN

No es habitual que una persona viaje del desconocido Brasil ‘antártico’ a la capital de Groenlandia, sumida en un deshielo acelerado, en menos de 15 días, con escala en un congreso internacional donde se han diseccionado los males de los océanos del mundo. Es la ruta que acaba de culminar Ramón Larramendi, gracias su Trineo de Viento, que ha llevado ‘virtualmente’ casi de punta a punta del planeta. “Estoy empeñado en que este proyecto salga adelante y conseguir aliados en todos los lugares es clave para ello”, ha señalado a su regreso a España.

Conferencia en el Centro Logistico Antártico de Brasil.

En Brasil, su interés se centró en dos puntos clave para el eco-vehículo polar: el Centro Logístico Antártico (Universidad de Río Grande do Sul) , que reúne a la gestión de la base polar brasileña Comandante Ferraz, recién reconstruida tras un incendio, y el Instituto de Cambio Climático, dirigido por Jefferson Simoes, el científico que más ‘hilos polares’ mueve en el gigantesco país sudamericano. “Ha sido mi primera visita a este país y me ha sorprendido la evidencia de la tremenda desigualdad social que existe, la inseguridad debido a la violencia urbana y, ahora, los temores de los científicos a que el nuevo Gobierno del país reduzca sus presupuestos y sus proyectos queden varados. También me llamó la atención que su ministro de Ciencia sea un astronauta, Marcos Pontes, siguiendo el ejemplo de España. Al menos es alguien que sabe de ciencia”.

Larramendi explica que si algo tiene la ciencia polar brasileña que no hay en otros lugares, es su carácter ‘de guerrilla’. Al contrario que en otros países que ha visitado, donde pueden gastarse presupuestos impresionantes con tal de que todo sean contratos en el país (‘American first’, dijo Trump al llegar al poder), en Brasil son menos reacios a utilizar aquello que es más eficiente, sea de dónde sea. “Aunque tienen una base antártica tan nueva y grande como la nuestra en la isla Rey Jorge, que inaugurarán el año que viene, ellos quieren estar en el interior antártico. Han instalado un contenedor-base en el ‘plateau’, a 84º sur,  con mucha instrumentación científica, además de estaciones automáticas de medición en otros puntos. Son conscientes de que el mantemiento es caro y el Trineo de Viento es una alternativa factible. Además, ví muchos científicos que también son deportistas, así que potencialmente es el vehículo perfecto para ellos y a menos costo”, explica el explorador español, convencido de que a medio plazo pueden ser unos buenos ‘partners’ para su proyecto.

En el Instituto Cervantes de Porto Alegre Brasil) con algunos asistentes y el director.

Asegura que las ‘vibraciones’ en las conferencias que dio en ambos lugares, fueron ‘muy positivas’, lo que quedó de manifiesto en la cantidad de preguntas técnicas que le hicieron. Eso si, sin duda ganaron ‘por goleada’ los asistentes a su intervención en el Instituto Cervantes de Porto Alegre, donde estuvo más de una hora respondiendo a las dudas más variopintas.

Y de ahí, un salto a Noruega, a Trodheim, donde fue invitado al congreso ‘Oceans Week 2019: oceans in change’, organizado en Trondheim por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, con expertos en mares de todo el mundo. “El diagnóstico final es que la situación de los mares es catastrófica. Se presentaron muchos estudios sobre micro-plásticos, sobre el ruido y su impacto y sobre unas expectativas, que son bastante negativas”, apunta Larramendi, quien también en este foro fue invitado a contar su proyecto Trineo de Viento, como una alternativa para ‘navegar’ por el hielo.

La parte positiva que vislumbró fue el imparable futuro de las energías renovables basadas, como su eco-vehículo, en la eólica: “El impulso de los aerogeneradores offshore, los que están en el mar, es imparable. Explicaron que 2018 fue el primer año en el que se han instalado sin subvenciones, porque ya están a precio de mercado. Y comentaban cómo a nivel de ecosistemas marinos, son positivos porque alrededor de estas torres no se puede pescar y se están creando reservas submarinas importantes. Ahora están desarrollando aerogeneradores offshore flotantes. Eso si, no hay que olvidar que este mismo país tiene un gran desarrollo de la acuicultura y vive en gran medida de la extracción de petróleo, también con plataformas offshore”, recuerda.

También le sorprendió gratamente la presencia en un debate del rey Harald de Noruega, un encuentro en el que puso de manifiesto su claro interés por la innovación y la ciencia, hasta el punto de convertirse en un participante más de la mesa en cuestión, en la que demostró su conocimiento, pero también fue rebatido en algún punto.

De lo que no hay duda es que en Escandinavia el paso al transporte eléctrico ya es una realidad. En su último salto, recabó en Groenlandia, donde en apenas unos meses, los coches eléctricos se han hecho con las ciudades. Si desde el aire, le sorprendió el nivel de deshielo que había a primeros de mayo (similar al que hubo en 2016, cuando realizó la expedición ‘Rio de Hielo en Groenlandia’ , ya en tierra comprobó que en el Ártico son conscientes de que un cambio importante debe venir por el transporte . “Me percaté que casi todo el mundo va en Nuuk con coches eléctricos, que hay puestos de carga por todos los lados. Y es igual en toda Escandinavia. Ahora, estos vehículos ya no pagan impuestos, que son muy elevados para los coches, lo que ha facilitado su venta. En el caso de Nuuk, casi toda la electricidad proviene de una fuente hidroeléctrica, de un salto de agua, así que es renovable. Está claro que la revolución eléctrica es un hecho”.

Nuuk, capital de Groenlandia, sin nieve a comienzos de mayo de 2019.