Haciendo ciencia en Groenlandia (VÍDEO)

Haciendo ciencia en Groenlandia (VÍDEO)

«Ya hemos empezado a recoger datos sobre la nieve de Groenlandia», afirma Ramón Larramendi, desde el desierto de hielo. El Trineo de Viento, en una expedición liderada por el explorador polar, participa en una investigación que evalúa los cambios en el Ártico. Y esto es precisamente lo que han reclamado los científicos de varios países reunidos en Madrid hace unos días.

«Es un reto técnico, pero también es un reto científico porque este viaje permitirá demostrar que este vehículo eólico es perfecto como herramienta para hacer ciencia en territorios que están ahora mismo en una encrucijada climática» , ha señalado Larramendi.

Los dos últimos días, los expedicionarios han estado varados en el ‘plateau’ groenlandés, a 70º norte de latitud y 46º oeste de longitud, a una altura de unos 2.200 metros sobre el nivel del mar porque el viento no es favorable. Esta parada está siendo utilizada para recoger, con el taladro que llevan a bordo, las muestras que permitirán caracterizar las capas de nieve, hasta tres metros de profundidad, para los estudios que realiza el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), siguiendo siempre los protocolos que les han marcado los investigadores. Son los primeros datos de la larga serie que, cada 400-500 kilómetros, permitirá conocer lo que ocurre en una amplia extensión de la gran isla ártica a lo largo de este viaje.

Un estudio publicado en ‘Nature’ esta semana señala que Groenlandia y Canadá han experimentado parte del calentamiento más extremo desde 1979, a un ritmo de alrededor de 1ºC por década (el doble de la media mundial). «Necesitamos entender por qué en los últimos 30 años el calentamiento global no es uniforme», señala su autor, Qinghua Ding, experto en Ciencias de la Atmósfera. En su trabajo relacionan el 50% de ese calentamiento a los cambios en el Pacífico tropical (que cambia las corrientes de aire) y el otro 50% a la acción humana (con la contaminación).

Y es que son muchas las investigaciones pendientes en esta zona del planeta. Así se puso de manifiesto en la jornada ‘El Ártico en la encrucijada’, de la Fundación BBVA, celebrada el jueves pasado, a la que asistieron Iris Hendriks (IMEDEA-CISC), Carlos Duarte (IMEDEA-CSIC), Dorte Krause-Jensen (Universidad de Aarhus, Dinamarca), Susana Agustí (IMEDEA-CSIC) y Paul Wassmann, profesor del Instituto de Biología Ártica y Marina de Noruega. Wassmann señaló:

«No puedes gestionar algo que no se entiende y el Ártico está experimentando las mayores consecuencias del cambio climático».

Por su parte, Carlos Duarte, ahora también profesor en la Universidad de Australia Occidental, afirmó que los cambios ya son irreversibles pero que hay que aprender a gestionarlos y que los científicos tienen muchos menos datos de los que serían necesarios para realizar esa gestión de forma adecuada.

«Desde 2006 ha habido un aumento de las industrias de petróleo, oro y diamantes, con 200 solicitudes para licencias mineras en Groenlandia. Sólo se han parado en 2013 con un nuevo gobierno , cuando el pueblo inuit decidió que era mejor mantener su cultura que su independencia de Dinamarca, pero ya van a darse algunas concesiones… Además en los próximos años, el Ártico se abrirá a la navegación, ya han cruzado por allí 300 buques de carga el último año…. Para gestionar bien todo esto necesitamos respuestas y los científicos no las tenemos cuando las empresas nos las demandan. Debemos hacerlo mejor nosotros también. Se precisarán más investigaciones y  científicos durante muchos años. La ciencia en el Ártico es una oportunidad», aseguró.

Es ahí donde el Trineo de Viento, el primer vehículo de la historia polar capaz de llevar 1,5 tonelada de peso, tiene su baza. Su objetivo es convertirse en un laboratorio móvil para el programa polar español, destinado a la recogida de datos de lo que está pasando en esa encrucijada.