La órbita de la Tierra afecta a la Antártida menos que el CO2

La órbita de la Tierra afecta a la Antártida menos que el CO2

Científicos de varios países, liderados por la geóloga española Carlota Escutia, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha
descubierto que existe una relación directa entre los cambios que se producen en la órbita terrestre y la estabilidad del casquete oriental antártico, concretamente en el margen continental de la Tierra de Wilkes (Antártida Oriental). Para realizar este estudio, los investigadores recogieron sedimentos del fondo marino antártico, que revelaron bajadas de nivel del mar de decenas de metros hace entre 2,2 y 4,3 millones de años, pues fue entonces cuando fueron depositados por icebergs. También han comprobado que mucho peor es la contaminación por CO2.

En este trabajo, publicado en la revista Nature Geosciences, han participado 29 científicos de 12 países que viajaron a bordo de una expedición científica bautizada como Integrated Ocean Drilling Program y que se financia conjuntamente por Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.

Los datos que obtuvieron de los sedimentos revelan que cambios pequeños en la energía provocados por modificaciones de la órbita de la Tierra pueden causar subidas y bajadas del nivel del mar de decenas de metros en esta zona cercana al Polo Sur. Hace 2,5 millones de años, cuando las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera eran similares a las actuales,han comprobado que el deshielo del casquete oriental antártico era generalizado.

“Este trabajo ayuda a resolver el misterio de cómo contribuye la órbita de la Tierra alrededor del Sol en la estabilidad de los casquetes de hielo”, explica la investigadora, que trabaja en el del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra y que fue responsable de liderar la expedición entre enero y marzo de 201o. “Las emisiones de gases de efecto invernadero suponen, sin embargo, una aportación energética mucho mayor que la proporcionada por los cambios en la órbita terrestre”, apunta.

DESAPARECE LA BANQUISA

Al analizar el material, los investigadores han detectyado que la estabilidad del casquete de hielo depende de si hay banquisa, es decir, una capa de mar helada que forma un escudo protector en torno al continente blanco y que desaparece con el calentamiento global. “La desaparición de la banquisa por los gases de efecto invernadero puede traducirse en un deshielo de los casquetes y en subidas del nivel del mar de varios metros”, señala la investigadores.

Hace millones de años, bajo condiciones de concentraciones de dióxido de carbono tan altas como las actuales y  con temperaturas del océano un poco más elevadas que ahora, los océanos que rodean a la Antártida acabaron por engullir esa banquisa. Según destaca Escutia, al dejar de existir ese escudo protector, las corrientes oceánicas arrastradas por los vientos llegaron hasta la base de los casquetes, y se produjo el deshielo.

Hay que recordar que en el Ártico, la banquisa ha perdido hasta 1,2 millones de kilómetros cuadrados respecto a hace 25 años. “No tiene nada que ver lo que hay ahora con lo que yo ví cuando hice la Expedición Circumpolar en 1983. Ahora, hasta en invierno pueden pasar barcos por rutas que entonces eran impensables”, señala el explorador polar Ramón Larramendi, que lleva 30 años visitando ambos polos.

El estudio de Nature Geoscience augura  un deshielo generalizado del casquete oriental antártico si no se reducen los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Son medidas que deben tomarse a nivel global, pero muy especialmente en este continente tan sensible a los cambios. El proyecto Trineo de Viento, un vehículo movido por energía eólica, limpia y renovable, trabaja precisamente en lograr reducir esas emisiones de CO2. Su objetivo es convdertirse en el vehículo de numerosas investigaciones en el interior de la masa continental.