La expedición culmina con éxito la mitad del recorrido (Vídeo)

La expedición culmina con éxito la mitad del recorrido (Vídeo)

Los expedicionarios del Trineo de Viento, un vehículo movido por energía eólica, ya han superado el ecuador de su travesía cuando se cumple un mes sobre el hielo de Groenlandia. Realizan la Primera Circunvalación de Groenlandia por el interior de la isla ártica de la historia.

Desde que entraron en el noroeste de la isla, y durante 10 días, el viento no les favoreció y avanzaron apenas 200 kilómetros, pero la situación ha cambiado hace 48 horas y ya han recorrido más de 2.300 kilómetros  desde su partida, el pasado 6 de mayo, impulsados tan solo por cometas. Además, ayer alcanzaron la cota más alta, los 3.025 metros de altitud, un hito para la exploración polar y científica.

 

“Hemos logrado salir ya de una zona de vientos muy cambiantes que nos han tenido atrapados, complicando mucho la navegación. El noreste de Groenlandia es uno de los lugares menos conocidos de la Tierra y las previsiones no siempre aciertan. Arrastrar 1.500 kilos ha sido complicado en estas condiciones. Durante días, hicimos continuos turnos de vigilancia para salir que en el momento en el que subiera un poco la intensidad”, señala el explorador polar y líder de la expedición Ramón Larramendi. “Era una ‘costa calma’, pero el pasado martes logramos salir de ella y ahora ya nos empuja el viento a nuestro destino”.

La idea de embarcarse en esta expedición es fruto del espíritu aventurero de Larramendi, que se suma a su empeño en demostrar que el Trineo de Viento es un vehículo eficiente hasta en las zonas más complicadas. “Es una ruta que nadie antes ha hecho por el interior como nosotros, moviéndose en total autonomía gracias al viento. Quería poner a prueba el Trineo de Viento en distintas condiciones meteorológicas, como las que nos estamos encontrando, pero también superar el reto geográfico que supone recorrer 5.000 kilómetros navegando por el hielo”, afirma el promotor de una aventura que financia la agencia Tierras Polares.

Antes que el equipo de Larramendi -compuesto por Manuel Olivera, Eusebio Beamonte, Karin Moe Bojse y Hugo Svenson-, iniciara este proyecto, tan sólo otros dos exploradores habían circunnavegado la isla ártica con transporte no contaminante (el americano Lonnei Dupre y el australiano John Hoelscher lo hicieron con trineos de perros y kayak), pero tardaron cinco años en culminar el recorrido por la costa (1997-2001). Los expedicionarios del Trineo de Viento esperan concluirlo en no más de 60 días. Nadie ha conseguido nada parecido. De momento tienen alimentos suficientes para alargar los plazos que se habían propuesto en un principio, así como combustible para el hornillo en el que se calientan la comida y derriten nieve para beber.

“Nos hemos instalado en cierta rutina, que consiste en seguir a rajatabla los dos turnos de nueve horas, ya sea navegando o como vigías. Las horas muertas las pasamos leyendo, escuchando música de The Killers, escribiendo o dando paseos por este desolador mundo blanco, porque la temperatura, según avanzamos hacia el sur y los alejamos del Polo Norte, es más cálida. También seguimos pendientes de realizar los experimentos con la nieve, que forman parte del día a día”, afirma el ingeniero Manuel Olivera, responsable de la recogida de datos para el Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC.

Hasta ahora, en el mes de viaje, no han encontrado huellas en la nieve de ningún otro ser vivo. Tan sólo algunas aves han revoloteado por encima del Trineo o entre las cometas.