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Premio Genio Azul 2019 para el Trineo de Viento

El creador del Trineo de Viento, Ramón Larramendi, ha recibido en Gijón el Premio Genio Azul 2019 que cada año otorga el grupo Vocento al diseño más innovador, por su proyecto Trineo de Viento. La entrega de este galardón, a la que asistieron unas 200 personas, tuvo lugar en el Teatro de la Universidad Laboral de la ciudad asturiana, que este año ha sido la sede elegida para la entrega de estos galardones cuyo eje es reconocer el trabajo publicitario. “Estoy realmente feliz de que el esfuerzo y el trabajo que hay detrás del Trineo de Viento obtenga este premio, después de 20 años de desarrollo. Tengo el convencimiento de que el futuro tiene que ir por ahí, la sostenibilidad, la creatividad y la eficiencia”, señaló después de recogerlo.

Las casi 200 personas acudieron a Gijón para asistir al ciclo de ponencias de los Premios GENIO, convocados por CMVocento y SCOPEN, disfrutaron de ponencias que en esta ocasión se centraron en la innovación en el diseño y que contó  con intervinientes de alto nivel, como Luis González Lorenzo, director de innovación del programa Hyperloop One, un medio de transporte para el futuro más rápido y no contaminante; la arquitecta Núria Moliner, que presenta el programa ‘Escala Humana’ de La 2 y recoge las úlltimas tendencias en arquitectura sostenible; o el neurocientífico cognitivo Manuel Martín-Loeches, uno de los científicos relacionados con el proyecto de Atapuerca, que explicó con detalle cómo el ser humano miente con asiduidad y lo hace en aras de preservar su imagen y, por tanto, su autoestima. El ‘coach’ Juan Carlos Cubeiro, por su parte, centro su ponencia en la definición del talento y la capacidad de liderazgo.

Ramón Larramendi, en su conferencia, destacó que pertenece al reducido número de personas que en el mundo se dedica a la exploración polar. “No somos más de unas 15 personas, muchos menos que astronautas”, comentó, para a continuación hacer un repaso de su vida y el origen del diseño del Trineo de Viento, en el que reconoció el importante papel que tiene la tradición del pueblo inuit, un reconocimiento a la sabiduría ancestral que, señaló, “a menudo se desprestigia en aras de una mayor complejidad tecnológica que puede ser más ineficaz”.

Larramendi rememoró sus expediciones, haciendo especial hincapié en la última, Antártida Inexplorada, y recordó que este proyecto ha sido totalmente de financiación privada, buscando algo de dinero acá y allá con un gran esfuerzo personal: “Esperemos que esta situación cambie y finalmente se convierta en una opción más del Programa Polar Español a la vez que las empresas ven en este proyecto una posibilidad de ligar su imagen a una iniciativa innovadora, sostenible y pionera a nivel mundial”.